WIN Gallery os da la bienvenida a «Las edades del espejo», una exposición en la cual destaca el poder de la imagen para revelar, ocultar y destilar lo que permanece.
¿Quiénes somos? ¿Quién eres? Nos presentamos unos a los otros cada día. Un intercambio de nombres, edades, profesiones y pasiones. Y, sin embargo, para distinguirnos , se necesita algo más. Entra en escena el poder de la imagen —un rostro, una silueta— que define el sentido de nuestra identidad. No solo para los demás, sino también para nosotros mismos, se convierte en un puente entre la categoría y el individuo.
Los niños, entre el primer y el segundo año de vida, empiezan a reconocerse en el espejo. No es un juguete, no es otro niño, sino su propia piel y su propia expresión. A partir de ese momento, el espejo nos acompaña a cada uno de nosotros a lo largo de toda la vida. Quizá conserve nuestros rastros mucho más allá.
La amistad con el espejo es un asunto delicado. Un juego entre la costumbre y necesidad. Un compañero jovial y halagador en los días buenos y un bromista que no perdona ni una arruga en los malos. Pero, ¿es sincera? A primera vista, eso parece. Y, sin embargo, si nos dirigimos al núcleo de lo que nos define, la pregunta se ramifica en innumerables matices. Cada encuentro transmite una sensación de intimidad y distancia, al mismo tiempo. Al igual que los ojos necesitan luz para ver, los espejos necesitan tiempo para reflejar con claridad.
La nueva exposición propuesta por WIN Gallery —Las edades del espejo— invita al espectador a traspasar la dualidad básica entre apariencia y esencia. La percepción viene determinada no solo por la presencia física, sino también por la madurez del pensamiento. Solo entonces aprendemos que una sonrisa puede expresar alegría, ironía, un escudo o una convención social. ¿Se enamoraría un Narciso más maduro de sí mismo con la misma facilidad? El refinamiento de los significados hace que incluso el cristal se llene de otra profundidad.
Veintinueve artistas contribuyen a la visión curatorial de la señora Marinela Mântescu Isac, presentando obras de pintura, escultura, arte textil y técnica mixta. Dos temas recorren la exposición: la imagen, con su capacidad de revelar y ocultar, y el tiempo, con su habilidad para destilar lo que queda, para seleccionar qué y cómo persiste en la memoria.
El espejo no es un objeto aislado, sino un exponente de las cosas, los lugares y las personas que nos ayudan a entender quiénes somos. Lagos cristalinos, ecos, la mirada del otro. El tiempo no se limita a escribir la posdata. Está siempre presente, como elemento de fondo. Un puñado de pétalos caídos. Un aroma de las estaciones venideras. De perfil, mirando hacia el pasado, nos impregnamos de todos los colores y huellas que llevamos dentro. Las imperfecciones y las pruebas de ayer se convierten en testimonios de resiliencia. Lo importante y lo trivial cambian constantemente de equilibrio. Al mirar hacia el futuro, no somos solo testigos, sino arquitectos de nuestra propia imagen.
WIN Gallery apoya iniciativas culturales que honran el presente, pero buscan tambien enriquecer el futuro a través del arte, las ideas y las acciones de valor. Todo empieza con esta pregunta: «¿Quién soy?». Podemos responder en un instante o a lo largo de toda una vida. Podemos empezar ahora mismo.
Cristian Pascu - Promotor de las Artes
Irina Stoenescu - Presidenta
Cătălin Guriță-Manole - Director de Experiencias