WIN Gallery le invita a un viaje lúdico, sorprendente y revelador, en busca del «Fruto del Conocimiento»
«El conocimiento es poder», pero son «felices los pobres de juicio», según dice la sabiduría popular. Estos puntos de vista, que compiten y se contraponen , han moldeado de manera fundamental la historia de la humanidad, las estructuras sociales y las decisiones personales. A diferencia de otras encrucijadas filosóficas, esta influye de manera única la brújula que utilizamos para navegar por la vida. Determina en qué nos convertimos, las normas que cuestionamos, los territorios que pisamos y los valores que dan color a nuestras experiencias.
Míticas y místicas, los orígenes y el propósito del conocimiento ejercen una atracción irresistible sobre la mente humana. El impulso de preguntarse no solo «cómo», sino «por qué», da pie a debates interesantes y matizados, en los cuales las creencias y la percepción se entrelazan con los hechos para crear nuevas hipótesis.
Marijana y Relu Bițulescu, los dos magníficos artistas que la WIN Gallery presenta al público, abordan el tema desde múltiples perspectivas, utilizando técnicas variadas. Partiendo de su formación académica —arte textil y, respectivamente, arte monumental—, se complementan de forma natural, alternando de manera impecable materiales, texturas y usos del espacio.
Ambos reinterpretan, con gran ingenio, figuras legendarias, religiosas e históricas, poniendo de relieve nuevos dilemas. Lo hacen de forma sutil, sin estridencias, canalizando sus recursos hacia una evolución de la comprensión. La ironía y un cierto toque lúdico son visibles en muchas de sus obras, sin trivializar jamás el tema ni alterar su relevancia.
Las referencias culturales a las que recurren Marijana y Relu Bițulescu son amplias, y abarcan desde la Antigua Grecia y el Antiguo Egipto hasta el Imperio bizantino y la Península Ibérica. Son un testimonio del carácter cosmopolita y erudito de esta colección. Al mismo tiempo, muchas de ellas constituyen también un homenaje a la identidad polifacética de nuestra propia nación.
La comisaria de la exposición, la señora Marinela Măntescu Isac, ha estructurado la exposición de las obras de tal manera que tenga en cuenta no solo los criterios estéticos, sino también la lógica y la emoción del mensaje. «El fruto del conocimiento» es una invitación a contemplar cuestiones complejas bajo una luz vibrante, optimista y llena de esperanza. Propone una forma equilibrada de reescribir la convención, reconociendo sus raíces y aprendiendo sus lecciones. Subraya el poder del conocimiento y alude a la amenaza que representa el poder desprovisto de conocimiento.
No hay momento más adecuado que este para ampliar la educación. Las conclusiones a las que llegamos y los descubrimientos que hacemos pueden que no sean siempre reconfortantes, pero una sociedad próspera, tanto desde el punto de vista moral como material, depende de ello. Quizá el «fruto del conocimiento» haya llevado a la pérdida del Paraíso, pero es probablemente la única forma de recuperarlo.
Cristian Pascu – Promotor de las artes
Irina Stoenescu – Presidenta
Cătălin Guriță-Manole – Director de Experiencias